EL HOMBRE DE SAL

Premio al Talento Mayor

Nació entre bosques milenarios, pero, pequeñito, tuvo que acompañar a su padre al Gran Norte. Entonces, en el vasto horizonte, sólo vio arena, piedras, montañas y cerros desnudos. Día a día, su vida transcurrió en las extensas pampas y su rostro, sus pulmones y su cuerpo entero se fueron impregnando del polvo y las sales del desierto. Ya muy anciano, pudo volver al sur amado. Era el inicio del invierno. Una tenue lluvia le acarició el rostro. Agradecido, levantó los brazos al cielo. La lluvia siguió cayendo. Después de unas horas sólo quedó allí un charco de agua y sal.

Luis Viscarra Astudillo, 75 años, Temuco.