UN PONCHO EN EL ALMA

Mención Honrosa

Un temporal sureño es cosa seria. No queda otra: hay que confiar en que los techos no se vuelen, que los árboles no desfallezcan, que las lluvias no arrasen. Se prepara la leña, se limpia el caño, se calienta el mate, se mete el gato a la cama. Seguro se corta la luz y con ello chao bomba de agua. Cosas que no sabe la gente de ciudad, acostumbrada al interruptor permanente. Por eso acá la gente es más amable: se necesita un poncho en el alma para sobrevivir a tanta nube.

Carmen Salvador González, 41 años, Villarrica.