Premio al Mejor Relato de la Memoria
Mi abuela hablaba bajito, como si cuidara cada palabra. Cuando alguien se enojaba ella decía “No te olvides del kimün”. Cuando llovía mucho, sonreía y murmuraba “La tierra está contenta”, yo solo la miraba sin entender bien. En el colegio nadie decía ese tipo de cosas, hasta que una vez la profe preguntó si conocíamos palabras en mapudungun. Levanté la mano y dije “kimün”, fue la primera vez que levanté la mano sin vergüenza. Expliqué que era el saber que no se olvida, la sala quedó en silencio, ese día entendí que mi abuela no hablaba bajito, solo hablaba distinto.
Belén Quidel Diego, 16 años, Temuco.
Ilustración: @natt_iuu

