Premio al Talento Mayor
Al cierre del cementerio de Temuco, en medio del camino, me guiñaba el ojo esa animita, tapiada de gratitud y bendiciones. Fue un hombre cruel y sin embargo bendito. Será que su alma se había limpiado con tanto milagro? Se lo pido, no se lo pido? Torturaba a mi mente esa pregunta. Nada perdía. Estaba cesante, precisaba el trabajo. Me armé de valor, farfullé una plegaria y dejé una vela larga y barata para iluminar esa alma. Esa noche, triste y desanimada, abrí el correo, entre tantos que buscaba. De pronto enmudecí y me resbaló una lágrima: «GANO LA VACANTE».
Angeline Cerda Schuster, 65 años, Temuco.
Ilustración: @slpyblue

